sábado, 1 de mayo de 2010

Piedra basal.

Carta a mí mismo.

Lo que leerán a continuación es la transcripción fiel y parcial de una carta que escribí hace ya un buen tiempo y que encontré en mi último viaje a Bahía Blanca.

Bahía Blanca, 13 de febrero de 2003.
Me debo una vida mejor.
Y sé que en esa vida están ustedes, mi hijos.
Y también estás vos, la mujer que amo.
Claro que vos no podías faltar: [...]
Y algunas personas más, no muchas más.
Me parece irónico tanto pensar y pensar para llegar a una conclusión tan obvia, tan contundente: Me debo una vida mejor.
Tanta energía malgastada pensando y pensando, dándole vueltas para entender cosas que ya no están, buscando respuestas que me expliquen por qué estoy o soy así. Siempre tienen sabor a justificación, a excusa.
Soy el que quiero ser como puedo ser. Y siempre cuando puedo, nunca antes.
Soy el dueño de mis actos, el único responsable. Nadie más que yo. Basta ya de buscar culpables. Ni ellos, ni yo: nadie tiene la culpa de nada.
Es cierto que tengo motivos para estar mal y ésa es la mierda que me falta destilar.
Pero también es cierto que existen de los otros motivos. Puedo verlos, tocarlos, están ahí al alcance de mi mano. Puedo sentirlos. Son Uds. Y están a mi lado sufriendo lo de ustedes y sufriéndome a mí. [...] Como dije antes: nadie tiene la culpa de nada. Uds. mucho menos.
Y también es cierto que existe el verdadero motivo de todo; lo bueno y lo malo: yo.
Puedo verlo claramente. Cuando estoy mal [...] Y así la rueda gira con más fuerza, cada vez más pesada, más aplastante. Me parece así de claro, así de redondo, así de enfermizo.
Leo y releo todo lo que escribí hasta ahora y todavía estoy de acuerdo con todo.
Sigo de acuerdo con la idea de soy el único dueño de mis actos. Y si estoy harto de estar cansado de la puta rueda, entonces tendré que adueñarme también del acto de bajarme de la maldita rueda.
O mejor, hacerme dueño del acto de no empezar a moverla.
Y si estoy harto de preguntarme “¿hasta cuándo?”, será hora de hacerme dueño de la respuesta.: “hasta ahora, ya basta, no más.”
Parece simple. Es simple. Y vuelvo a confirmar que lo simple no es fácil.
Conocer mis limitaciones me permite darme cuenta que no es fácil. Y aparece la angustia.
Desconocer mi potencial es una gran limitación (mi verdadero potencial).
Si la pregunta es “¿hasta cuándo?”, y la respuesta sigue siendo “hasta ahora, no más”, entonces cómo me puedo hacer dueño de la respuesta? (ya siento que estoy empezando a enredarme).
Dueño de mis actos. Responsable de mis actos. Dueño de mí, de mi vida. Responsable por mí, por mi vida.
Dueño de la vida mejor que me debo.
Responsable de la vida mejor que me debo.
¡Adueñarme de una vida mejor, porque me la debo!
Y me doy cuenta que para adueñarme de esa vida mejor necesito coraje.
¡Mierda! La verdad es que me siento realmente limitado con lo del coraje.
También necesito luchar por adueñarme, ganarme esa vida mejor que me debo.
Y necesito garra. Y también inteligencia.
Y amor por mí mismo.
Soy quien quiero ser y como puedo ser. Cuando puedo.
Ahora la pregunta se amplía: ¿Hasta cuándo voy a esperar para saldarme la deuda de una vida mejor?
Ahora la respuesta es la misma pero distinta: Hasta ahora, ya basta, no más...
Hasta ahora que decido adueñarme de mi coraje.
Hasta ahora que decido aprender a luchar.
Hasta ahora que decido usar la garra y fortalecerla.
Hasta ahora porque ahora es el mejor momento, porque no vale la pena esperar, porque es un error esperar el momento cuando es ahora y no mañana.
Hasta ahora, porque es ahora que quiero vivir mejor.-

viernes, 11 de septiembre de 2009

Regalo.

Porque la vida es un regalo...
¡Hay que festejarla!

Pasen y vean... un pedacito de mí

domingo, 30 de agosto de 2009

Soporte.

"Viernes 1 de diciembre de 2006.
¿Escribir?
¿Para quién?
¿Para vos?
¿Por qué no?
¿Mostrarme?
¿Un poco más? ¿Sólo un poco?
¿Y si me muestro sólo lo que puedo?
¿Hasta dónde querés que me muestre?
¡¿Tanto?!
¿No será demasiado?
¿Y qué podría pasar?
¿Quién sabe?
¿Qué hacés acá justo ahora?
¿Qué veo en vos?
¿Qué busco en vos?
¿Y qué encuentro?
¿Qué puedo darte?
¿Cuándo podré mirarte y mirarte?
¿Sabré agún día por qué hago eso?
¿Qué cosa?
Escribir.
¿Para quién?
¡Ja!
¡Para vos!

PD: No preguntes."


Mi primer incursión en esto de las redes sociales en Internet, fue por allá por diciembre del 2006 y lo que acaban de leer es lo primero que publiqué en un foro sin saber muy bien de qué se trataba Mundo Nómades, así es que las preguntas, indudablemente dirigidas a una única mujer, aparecieron en la categoría "Soporte técnico" (o algo así). Por supuesto, nadie entendió nada...
De todas maneras fui bienvenido y tuve buena participación hasta la desaparición definitiva del foro.

Después llegó el blog... También sin tener una clara idea de qué iba a escribir. Una cabal prueba de ello es mi primer post desde wordpress.

Han pasado dos años...

En el camino he publicado mucho de mí...
Tanto que creo me conocen mejor quienes siguen el blog que más de muchos con los que estoy todos los días.
Se han ido acercando personas interesantísimas, muy ricas, personas con las que difícilmente hubiéramos entablado alguna relación si nos cruzábamos personalmente... Además del hecho que es realmente imposible que eso suceda.
He ahí la magia del blog.

Sólo me queda agradecer cada vasita y comentario esperando que lo hayan disfrutado...

Y que lo sigan haciendo.

Un Abrazo.

domingo, 23 de agosto de 2009

Preguntando.

¿Qué?
¿Cómo?
¿Cuándo?
¿Dónde?
¿Por qué?

¿Cuál es la mejor pregunta?
¿Cuál es la menos importante?


martes, 18 de agosto de 2009

Dilema.

Éste es un post distinto a los que los tengo acostumbrados.
Hace unos días, un amigo me comentó un planteo muy peculiar y concreto que le hicieron. A saber:

Ella: muy bonita mujer de más de 35 y menos de 40 años. Profesional exitosa con muy buen pasar económico. Sola, aunque cuenta en su haber con un par de historias largas ya terminadas.

Él: aproximadamente de la misma edad, padre de dos hijos, divorciado y un etc. que no hace a la cuestión.

Ellos: amigos de toda la vida que viven a más de 1800 km el uno del otro.

El planteo: ella quiere tener un hijo. No habiendo encontrado aún al hombre para que la acompañe en su vida y habiendo evaluado distintas opciones para concebir un embarazo, decide pedirle a él, que sea el padre biológico. Esto es, fecundarla por el método tradicional bajo la sola condición de renunciar a la Patria Potestad sobre el futuro hijo.

Ahora ustedes:
¿Qué opinan? ¿Qué resolverían? ¿Cómo?

Aclaración: yo tengo mi opinión ya formada con respecto a este caso, de hecho, ya se la di al susodicho en cuestión. Opinión que publicaré más adelante porque quiero que me den la vuestra sin la más mínima influencia de mi parte o la de cualquier otro.
Es por eso que esta vez, los cometarios serán moderados con el fin de publicarlos todos juntos una vez que hayan respondido unos cuantos y entonces ahí, continuar con el debate de ideas.

Un pedido: por favor, inviten a opinar a todos aquellos que ustedes consideren serían capaces de enriquecer el debate. Ya saben, serán bienvenidos.

Acá los espero.
Un abrazo.

Actualización 20 de agosto de 2009
En principio, mi respuesta es negativa.
Me resulta una egoísta crueldad traer un hijo sin padre a sabiendas. Si bien el chico podría saber cuando quisiera quién es el padre, ese padre (y su madre también), ha decidido su ausencia de antemano.

Lo único que me hace dudar un poco, muy poco en realidad, es el hecho de la entrañable amistad. Es decir, antes que la inseminación de cualquier perfecto desconocido, tal vez fuera mejor la del amigo de toda la vida. Pero no, no me cierra.
Además, también entran a jugar los hijos que él ya tiene...
No, demasiado complicado para mucha gente.

Y la verdad, no tengo ni idea cuál sería la mejor manera de resolver la maternidad de esa mujer, porque en todo caso, caemos siempre en lo mismo: un hijo sin padre desde un principio.

viernes, 7 de agosto de 2009

Playa Bonita



Hoy estuve en playa Bonita.
Un lugar al que voy con mucha frecuencia. Guardo en él, escondido entre las piedritas blancas, muy bonitos recuerdos.
No había nadie.
Completamente solo en ese maravilloso lugar.
Mucho viento, mucho frío, pocas nubes, mucho sol.
Extraña sensación del viento helado golpeando en mi cara caliente por el sol.
Desde el momento en que decidí ir, apareciste en mi recuerdo.
Y sonreí.
Me hubiera gustado que estuvieras acá.
Te extrañé.
Y sonreí.
Como siempre me pasa cada vez que te recuerdo.




miércoles, 29 de julio de 2009

Ana

Ella iba con paso raudo hacia la cocina. Vaya uno a saber con qué cosas en su mente.
Sin preámbulo le dije:

_ ¡Ana! ¿Cuál es el sentido de la vida?

Necesitó sólo tres segundos.
Uno para escuchar.
Otro para pensar.
Un último para resumir la respuesta en sólo una palabra.
Mirándome a los ojos...

_ ¡Disfrutarla!

Sin más, continuó su marcha con vaya uno a saber con qué cosas en su mente.

Ana cumple hoy siete años.